como oficial y caballero
Memorias de un Paritorio

Memorias de un Paritorio – Como Oficial y Caballero

Si diste a luz en un hospital donde a tu marido lo vestían de “romano” para acompañarte en el parto ¿Qué pensaste al verlo pasar de esa guisa? ¿Te gustó que pareciera recién salido de la serie de Urgencias? ¿O mas bien te recordaba a un disfraz de Carnaval o Hallowen? Esta historia tiene que ver de esto, de paritorios, de ropas, de actores y de películas.

Esta “Anerdota” de Paritorio se remonta allá por los años siguientes al 2000 en que yo hacia la especialidad en el Hospital Materno de Málaga. En algunos Servicios de Paritorio somos muy celosos de nuestra limpieza . Nos gusta vestir a los acompañantes de las mujeres que están en su proceso de parto. Un parto debe ser algo NO Estéril , que es la ausencia total de microorganismos, pero si Aséptico , es decir ausencia de patógenos. O bien, de manera fácil de explicar, lo mas limpio posible. En esta búsqueda de la Asepsia en los servicios, suministramos a los acompañantes material como gorros, patucos de plástico para los pies o batas. Esto crea de las situaciones mas surrealistas imaginables. Recuerdo a padres con patucos en la cabeza embutidos, o bien metidos en las manos y con éstas en posición como si fuera un perrito que te tiende la patita Fijarzebien. En una ocasión explicaba a una abuela que con los zapatos de la calle no se podía pasar al área de dilatación y en un segundo de despiste por mi parte , encontrarme a la señora entrando descalza y habiendo dejado sus zapatos ordenadamente colocados en la puerta Fijarzebien.

En mi hospital de residencia no me digan porqué en vez de este material les entregábamos a los acompañantes un pijama que usaban el personal del servicio de limpieza, que era blanco de anuncio de lejía blancolor y con una burda raya turquesa en el lateral del pantalón y de la camisa. Además en aquella época la sala de dilatación era común , por ello los acompañantes, solo acompañaban a su pareja al expulsivo en paritorio. Imaginarze a esos pobres hombres mas nerviosos que Spiderman en un descampado quitándose la ropa y vistiéndose con ese pijama en un pequeña habitáculo.

Por otro lado las Matronas hacemos a veces visitas a domicilio llamadas puerperales para valorar a la madre y recién nacido en su entorno social. Mi primera impresión de que iba a desarrollarme en una profesión maravillosa y a la vez daría muchos momentos de humor inolvidable no tardaría en llegar. Pues bien era mi primera visita y allí estábamos en la casa de una puérpera, con su niño al pecho preguntando y analizando el informe de alta, los loquios, el estado emocional, la toma de pecho, ercetera

-Y bien Sra Puerpera que tal el parto??

– Pues muy bien, la verdá que todo genial. Aunque lo mejor fue mi marido.

Sorpresa!! Mi mente se movía rápida pensando que el marido se habría comportado emotivamente y acompañado con su mejor versión en este momento único

-Y eso? Un gran hombre verdad?

-El caso fué que yo estaba en el potro (palabra usada para la mesa de partos) empujando, cuando se abrió la puerta y allí estaba él, mi marío, todo de blanco nuclear . Crei que me moría. Yo lo vi y vi a Richard Guere en “Oficial y Caballero”. Lo agarré por la pierna y le dije “Paco, esta ropa nos la llevamos pa casa”. Miré usté, ahí la tengo.

De oficial y Caballero

De Oficial y Caballero

Y señalaba con el dedo mientras decía esto, hacia un montón de ropa sin planchar, cosa habitual en la casa de una puérpera, en cuya cumbre estaba pulcramente doblado el pijama del servicio de limpieza esperando a ser usado en la siguiente performance, esta vez de puertas para adentro de casa. FIJARZEBIEN

Aquí la primera anécdota de mis “Memorias de una Matrona Zombie” atento a las redes que si os gustó no será la última.

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Mi nombre es @matronicidio. Soy un chico Matrona. Estoy enamorado de mi profesión, la de ser Matrona, pienso es la mas bonita y antigua del mundo. Somos unos espectadores de lujo en la película de la vida de muchas personas y esto casi no es un trabajo sino un regalo. Si acaso de vez en cuando soy un poquito, y solo un poco exagerado, como buen sevillano y Andalú que soy.